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viernes, 14 de junio de 2013

La prensa mercantilista, la Ley de Comunicación y el cuento de Pepito y el lobo

Composición gráfica: Eduardo Flores
El viernes 14 de junio será una fecha histórica, será la fecha en la que las futuras generaciones en Ecuador recordarán la aprobación de la ley de Comunicación. El 14 de junio es la fecha en la que se les acabó el cuento -y la fiesta- a las empresas privadas que se dedican a lucrar de la (des) información, a través del linchamiento mediático, del sensacionalismo, del amarillismo, del chantaje y de la ventaja que da (daba) el creerse por encima del bien y el mal.

La Asamblea Legislativa, en una hora y cinco minutos, saldó una deuda con los ciudadanos, que habían refrendado en la Constitución aprobada en 2008 y en la consulta popular del 7 de mayo de 2011. Una ley que había sido bloqueada sistemática e impunemente por 1.302 días.

El cuento empezó el 29 de septiembre de 2009 cuando la Asamblea Legislativa inició el trámite para la aprobación de la ley de Comunicación (que consta como mandato constitucional en la Carta Magna aprobada en Montecristi en 2008). El cuento venía disfrazado de cuco -que es una ley mordaza que va a acabar con la libertad de expresión-, el cuento venía disfrazado de irresponsabilidad -que la mejor ley es la que no existe-; el cuento venía disfrazado de dogmatismo -que los medios son semidioses, que están por encima del bien y del mal, que las audiencias deben creer en la prensa casi por mandato divino-...

Pero ese discurso gastado, fofo, llegó a su fin el 14 de junio. Dos días antes -el miércoles 12- la noticia de que la presidenta de la Asamblea, en uso de sus facultades había resuelto poner en agenda la reanudación de la sesión 136 en la que -luego de agotada las dos instancias de debate- se debía únicamente someter a votación la ley tomó a los detractores de la normativa con las armas abajo, con el discurso vaciado de contenido (que nunca tuvo).

El otrora reputado Alfonso Espinosa de los Monteros (Ecuavisa 12-06-2013, noticiero estelar) atinó a lanzar uno de los pocos (y débiles) argumentos que les quedaba: "que no se había debatido lo suficiente".

Esa noche, "Don Alfonso" agregó -ya más con resignación e impotencia que con la razón- "en fin, esa es la democracia que tenemos".

Pero Don Alfonso no dijo que esa democracia había sido pisoteada por los políticos de oposición, por los gremios de prensa, por la tristemente célebre ONG Fundamedios y por la billetera de los medios mercantilistas que se burlaron de dos mandatos populares que ordenaban la puesta en vigencia de la ley de Comunicación (transitoria primera de la Constitución 2008 y consulta popular 2011).

La ley ni el oficialismo que la propuso son en sí mismo “el Lobo”. Las leyes nacen de una causa primera, son, por otra parte, las relaciones existentes entre los elementos que intervienen en un fenómeno. Puede decirse que las leyes limitan el libre albedrío de los seres humanos que conviven en sociedad; funcionan como un control externo al cual se somete la conducta de las personas para asegurar que se cumplan una serie de normas que respondan a las necesidades de la comunidad.

En lugar de vender cucos, los gremios, los periodistas y quienes están involucrados en la comunicación deberían haber realizado una autocrítica, un proceso de reflexión necesaria en el que se ponga sobre la mesa de análisis qué hicimos mal para que se haya tenido que llegar a la regulación legal. Lamentablemente, no hubo esa reflexión, fue más cómodo replegarse en el argumento facilista de que no necesitábamos regulación.

Las prácticas corruptas de quienes detentaron por décadas el monopolio de la verdad forzaron que se llegara a este punto. Las listas negras, los linchamientos y chantajes mediáticos, la connivencia con el poder político y económico para sacar ventajas, confundir la información con mercancía, la precarización y explotación laboral, la exclusión de la ciudadanía…nos llevaron a este punto.  

Entonces, los ecuatorianos -esa mayoría que no tiene el privilegio de opinar en los grandes medios- reconfirmó lo que había sido una verdad escandalosa: que el Lobo del cuento de Pepito, ese animal malvado del que tanto había advertido el muchacho, y tantas veces en falso, no llegó nunca. Y no llegó porque el lobo no era la ley que democratiza la comunicación, el lobo había resultado ser un grupo de familias, dueñas de los medios de mayor penetración, que por décadas prostituyeron el derecho de la sociedad a estar debidamente informados.



viernes, 31 de mayo de 2013

El periodismo responsable, en el ojo de la opinión pública en Ecuador

Un ciudadano observa un grafiti en las calles Real Audiencia y Fray Leonardo Murialdo, sector la Rumiñahui al norte de la ciudad. Foto: Eduardo Flores/Andes
Desde hace varios días, en distintos sectores de la ciudad de Quito, capital del Ecuador, se han plasmado grafitis con mensajes que llaman a reflexionar sobre la responsabilidad de los medios en el tratamiento de la información.

“La verdad no se extingue”, “la duda desenmascara la mentira”, “una mentira repetida 100 veces sigue siendo mentira”, “la única verdad es la realidad”, “no porque todo el mundo crea una mentira se convierte en verdad”, son algunos de los mensajes que se pueden observar en las paredes de barrios del norte, centro y sur de Quito.

Todos estos mensajes tienen un eje -que al parecer es la firma de un movimiento hasta el momento anónimo-“Queremos la verdad”.

El analista Rodrigo Jordán dijo a la agencia Andes que los grafitis siempre han sido utilizados como una forma de comunicación no formal, un recurso que se concretó en la década del sesenta en Nueva York, en el que se mezcla la voz ciudadana con la estética.

Jordán, catedrático de la Universidad Andina Simón Bolívar, opina que los grafitis generalmente responden a una creciente tendencia de opinión de los ciudadanos.

En este caso, agrega el analista, el Gobierno ha llevado a llevado a pensar mucho en el papel de la comunicación.

Efectivamente, el presidente Rafael Correa ha puesto sobre la palestra pública la influencia y el rol político que han jugado los medios privados en el país, empresas que están en manos de un número reducido de familias. 

En una entrevista radial, este jueves, Rafael Correa, reiteró posición: una buena prensa es fundamental para la democracia, pero una mala prensa es perjudicial para esa democracia.
El mandatario recalcó que su Gobierno no está en contra de la prensa sino de la mala prensa que es una forma de corrupción.

Jordán dice que los grafitis denotan el deseo de los ciudadanos de tener un periodismo responsable. “Hoy el periodismo no solo está viviendo una época de crisis (…) hoy con el desarrollo tecnológico hay alternativas y hace que la gente tome estos temas como algo que hay que decirlo en las calles”, acotó.

La Constitución de Ecuador, aprobada en referéndum en 2008, en su transitoria primera dispuso al Legislativo que se dicte una Ley de Comunicación en un plazo de un año, sin embargo los bloqueos de la oposición y el lobby de los grandes conglomerados mediáticos impidió que se cumpla el mandato.

Posteriormente, en un referéndum aprobado por los ecuatorianos –el 7 de mayo de 2011- se dispuso a la Asamblea Legislativa que se redacte una ley de Comunicación que pese a la oposición cumplió las instancias de debate y su texto reposa actualmente para votación.  

jueves, 7 de marzo de 2013

La visión distorsionada sobre la realidad en Ecuador se difunde en América Latina y el mundo sin beneficio de inventario

Las noticias que se difunden en América Latina y el mundo sobre Ecuador se sustentan, como fuente primaria (de origen), de los diarios nacionales que -en su mayoría- son propiedad de empresarios que mantienen una postura de oposición y ataque permanente contra el gobierno del presidente Rafael Correa.

Lo que parecería ser una práctica periodística común y corriente, en realidad es una acción coordinada para debilitar la reputación de los gobiernos que impulsan procesos de cambio en la región.

Juan Manuel Fonrouge, presidente de la Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias (ULAN), sostuvo que existe una metodología idéntica, una correlación entre los medios de la región que tradicionalmente defienden proyectos políticos-elitistas.

Existen varios ejemplos de esta “unidad” de criterio. Uno de ellos es la demanda planteada por el presidente Rafael Correa contra tres directivos y el ex jefe de Opinión de diario El Universo por injurias, un delito tipificado en el Código Penal ecuatoriano y al que recurren miles de ciudadanos cuando ven afectada su honra.

Los diarios de América Latina dieron por cierto todas (sin exageración) las versiones publicadas por diario El Universo (parte interesada) sobre supuestas injerencias del presidente Correa en el sistema de justicia para torcer el fallo a su favor.

Diarios como The Washington Post, The New York Times, Fohla de Sao Paulo, El Tiempo de Bogotá, Le Soir de Bélgica o El País de España, dedicaron editoriales y artículos de opinión para analizar el fallo, condenatorio, al que calificaron como atentatorio a la libertad de expresión y a la independencia judicial.

Los citados medios y muchos otros miembros del Grupo de Diarios de América (GDA) implementaron una “cruzada de solidaridad” hacia la empresa ecuatoriana, propiedad de los hermanos César, Carlos y Nicolás Pérez.

La “cruzada” fue toda una arremetida mediática, lo que en Ecuador se conoce como “periodicazos” en los que no se ahorraron epítetos y calificativos contra el mandatario elegido legítimamente en las urnas, en noviembre de 2006.

“Tirano”, “dictador”, “autoritario”, que “abusa del poder”, que ejecuta una “implacable campaña contra la libertad de expresión”, que también incluye “acosar a sus críticos y forzar al cierre de televisoras independientes”, que “le ha declarado la guerra a la prensa del mundo”, que ha infligido un “serio daño a la vida democrática” al “perseguir judicialmente y lograr un castigo contra el diario que publicó críticas a su gestión”.

Las “criticas” a la gestión no eran tales; en realidad se trataba de la acusación por un crimen de lesa humanidad contra el presidente Correa, lanzada alegremente por Emilio Palacio, quien fungía como jefe de Opinión del rotativo.

Los "prestigiosos diarios", sin embargo olvidaron o pasaron por alto los principios establecidos en los códigos deontológicos de la profesión: respeto a la verdad, diferenciar con claridad entre información y opinión, respeto a la presunción de inocencia y enfrentar las versiones sobre un hecho.

Otro ejemplo más reciente fue la tergiversación sobre el cierre de varias radioemisoras, medida establecida por la Superintendencia de Telecomunicaciones y basada en la ley de Radio y Televisión.

“Correa pone a la prensa contra la pared”, publicó diario El País, de España -el 11 de julio de este año-, en base a comentarios disfrazados de información, firmados por Paúl Mena Erazo, corresponsal del medio en Ecuador. El titular precedía a una reseña de cómo el Gobierno cerró una veintena de radios y cadenas de televisión en “una batalla contra la prensa en la que los periódicos fueron las primeras víctimas”.

La objetividad de Mena está en duda pues, además de colaborar con diario El País y con la BBC, es parte del Foro de Periodistas, organización gremial contraria al régimen, y de Fundamedios, ONG financiada por la USAID, cuyo director, César Ricaurte, participa activamente como político al punto que ha asegurado que es posible vencer a Rafael Correa en las urnas.
 
A nivel local, las acciones coordinadas se han hecho visibles a través de campañas mediáticas como alertando sobre supuestas amenazas contra la libertad de expresión o de una línea editorial similar en los medios predominantes.

Un ejemplo de esto: el 26 de agosto de 2011, Diego Cornejo, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (Aedep) enviaba un email a los editores de los diarios agremiados con instrucciones precisas para la publicación de un alegato rechazando la querella contra El Universo, en el caso de la demanda planteada por el mandatario.

Cornejo ordenaba a los medios de la Aedep embargar la información hasta determinada hora y luego publicar coordinadamente: “Esta información debe ser embargada hasta la hora de la presentación formal, es decir, a las 15:30 de esta día viernes 26 de agosto de 2011, en que concurriremos a la Corte Provincial  de Guayas, el director ejecutivo de la AEDEP, Diego Cornejo Menacho, y uno de los abogados de la Asociación,  el doctor Juan Francisco Guerrero.
 
Solicitamos comedidamente que dispongan el registro de la presentación del alegato en sus medios y la difusión del contenido de nuestra alegación, de inmediato, antes de la audiencia de juzgamiento convocada para el próximo martes 30.

Artículo publicado el 07/30/2012 en www.andes.info.ec