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martes, 24 de octubre de 2017

Vacilando Guayaquil a pie





La información que se tiene de Guayaquil a través de los noticiarios de televisión es una una especie de bitácora de sucesos delincuenciales, sicariato, asaltos, crónica roja. Es decir, una persona que vive fuera de la ciudad se lo pensará mucho antes de viajar a Guayaquil por su propia voluntad, salvo que sea obligatoria visitarla, por el motivo que fuere.

Esa sensación de paranoia la he sentido yo mismo, aun cuando nací en la Ciudad del Río Grande y del Estero, como cantaban las hermanas Mendoza Sangurima en ese hermoso poema musicalizado “Guayaquil Pórtico de Oro”

Hace ocho años tomé la decisión de residir en la capital por temas profesionales. Y desde entonces, en una escala progresiva, he visto con preocupación cómo los noticieros retratan a una ciudad peligrosa, en la que da la sensación –a juzgar por las reseñas ¿informativas?- que es prácticamente imposible caminar por sus calles sin que te salga, de improviso, un choro y te baje tus pertenencias y te “regale” –de yapa- una puñalada o un plomo.

Pues no. Guayaquil no es tanto así como la pintan.

Tuve la suerte de sacar tiempo luego de una jornada de trabajo para aventurarme a caminar por sus calles, por esas mismas que recorrí por años bajo el extenuante sol.

En esta ocasión me lancé a caminar desde el malecón Simón Bolívar, mal denominado Malecón 2000 (al pie del río Guayas), hasta el malecón del Salado (donde cruza el estero del mismo nombre). Son cerca de 22 cuadras en las que sentí el pulso de una ciudad con carácter propio, con señas particulares, que la hacen especial.


17:45 el malecón Simón Bolívar bulle de vida.

En medio de la brisa de la tarde, una pareja de jóvenes intenta volar una cometa; unos enamorados se hacen de un rinconcito para deslizar unas caricias furtivas. Otros se sientan al pie del Manso Guayas (que tiene la particularidad de ser río y ría) para pasar el tiempo en sus teléfonos móviles; otros apresuran el paso quién sabe con qué destino.


En la calle Malecón los buses, los taxis y los autos particulares sobrepasan los límites de velocidad mientras un agente ATM (Autoridad de Tránsito Municipal), en pantalones cortos, busca el momento oportuno para dar paso a los peatones.



Camino hacia la Plaza de San Francisco, conocida también como la “plaza de las palomas caídas”. No se sabe si la metáfora es por las decenas de aves que llegan hasta el suelo para beber agua de la gran fuente que está al pie de la iglesia o por los antiguos jóvenes que se sientan en las bancas a tomar el fresco de la tarde, a pasar el tiempo, conversando de viejas andanzas de la juventud que ya se fue.

Luego de un breve descanso avanzo por la Nueve de Octubre hacia la calle Chile. La idea de disfrutar el ocaso sobre Estero Salado me anima a acelerar el paso. No me preocupo por la delincuencia. Esta tradicional calle de Guayaquil donde se festejan los triunfos deportivos como se realizan marchas políticas, ciudadanas y sociales, es la vida en ebullición. Nada de qué preocuparse. 
  

Caminadas ya nueve cuadras entre el bullicio de las bocinas de los autos, el género “urbano” a todo volumen que sale de los parlantes de los almacenes que se asientan en el sector, los vendedores ambulantes, llego a la calle Lorenzo de Garaicoa, quiero pasar por el parque Centenario, pero un guardia me alerta que la puerta del otro lado (de la calle Pedro Moncayo) ya está cerrada.

No hay problema. La idea de llegar al malecón del Salado es mi aliciente.

Me doy la vuelta y continúo mi caminata otra vez por la Nueve de Octubre. Paso por la avenida Quito, una arteria de la ciudad que cruza desde el pintoresco cementerio general hasta el colegio Guayaquil, ya en la entrada al sur de la urbe. 



Es tradicional para quienes hemos vacilado la ciudad a pie el llamado de los ayudantes de los buses: “Quito largo, Quito largo”.

18:15. Luego de media hora de caminata, por fin, llego al malecón del Salado. Justo para observar la impresionante combinación de colores que se pinta en el horizonte, hacia el este, sobre el Estero Salado.
  
Es un buen momento para olvidarse de todo y deleitarse con este espectáculo de la naturaleza.



Este recorrido no programado es solo un pequeño ejemplo de lo que se puede hacer en Guayaquil. SI lo haces, lleva una cámara, ponte ropa y zapatos cómodos y aviéntate a sus calles a sentir la personalidad de la Perla del Pacífico.

Si llegas a Guayaquil no dejes de probar la "Chicha Resbaladera" (en la calle 6 de Marzo), las hamburguesas de la Negra Crucelina (en la calle Antepara), la "Avena Bicher" (hotel Oro Verde), los sanduches de chancho de "Don Pepe" (en la calle Padre Solano), el caldo de Manguera donde Yulán (Hurtado y Machala), entre otras delicias que solo la encuentras solo en esta ciudad.

Ah, y camina tranquilo nomás, que todo lo que se dice de Guayaquil en las noticias, no es tanto como lo pintan.

*Andrés Reliche
Periodista de vocación y profesión (más lo primero que lo segundo y, también, viceversa). Ciudadano de a pie. Busetero. Emelecista. Beatlemaniaco. Jaramillista.

jueves, 30 de mayo de 2013

Darío Fernando Patiño: “Quienes informamos ya estamos metiendo entre líneas opinión”

“Creo que los que informamos, también le incorporamos, entre las líneas, ya estamos metiendo opinión; y que quienes opinan, en realidad muchos de los columnistas son grandes informadores, son personas que están contando cosas que el lector no sabía. Le están informando y están expresando sobre esa información su opinión. Yo creo que cada vez van más entrelazados opinión e información, creo que cada vez es más difícil separarlas”.

Quien consigna semejante opinión (¿¿¿???) es nada más y nada menos que Darío Patiño, el consejero de noticias de Ecuavisa, uno de los principales canales nacionales.

“Uno de los rostros más conocidos –y reconocidos- del periodismo colombiano. Pasó por Caracol, RCN y CityTV, periodista y catedrático, maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano”, son las credenciales que exhibe Darío Fernando Patiño, y así lo presentó diario El Comercio en una entrevista difundida este jueves 30 de mayo.

Semejante afirmación (o confesión) del colombiano lo deja a uno impactado y lo obliga a repensar si lo que aprendió en las aulas universitarias y en los años de oficio está acertado. Y lo obliga a revisar los libros y códigos periodísticos, y por si estos conceptos no bastaran, semejante afirmación lo obliga a uno a un cruce de consultas con otros periodistas.

Y, sí, ante semejante afirmación y luego de la contrastación del caso, uno se da cuenta por qué los medios -que deberían entender claramente la diferencia entre los géneros- están cargados de tanta subjetividad disfrazada de información.

Y preocupa que el noticiero de uno de los canales con más penetración a nivel nacional esté asesorado por una persona que piense de esa forma.

Los hechos son sagrados, las opiniones son libres, es una máxima muy conocida en las redacciones. Que no se entienda la diferencia es muy sintomático de la crisis por la que atraviesa el periodismo ecuatoriano en los últimos tiempos.

Todos los libros y códigos periodísticos recomiendan a los profesionales que trabajan con la noticia diferenciar puntualmente información de opinión.

El artículo 11 del recientemente aprobado Código de Ética de la Profesión Periodística en Uruguay (acogido como un hito por los periodistas uruguayos) señala que: “La cobertura realizada por los periodistas debe diferenciar claramente lo que es información verificada de lo que es opinión”. 

El libro del estilo urgente de la agencia de noticias EFE recomienda a sus periodistas evitar construir una noticia con vaguedades e imprecisiones, no mezclar información y opinión y cuidarse de escribir con distancia y acaloramiento (la sintaxis de la nueva narrativa, página 13)

En una entrada anterior expresaba mi preocupación por lo que podría ser una crisis en el periodismo ecuatoriano, con revelaciones como las que hizo Patiño mi preocupación se ha convertido en angustia. El debate queda abierto.

miércoles, 10 de abril de 2013

La tan cacareada independencia de la que se jactan ciertos medios ecuatorianos tiene una mancha de origen


*Fuente: www.andes.info.ec

EE.UU. tuvo injerencia en la conformación de los medios de comunicación del Ecuador, en la década del setenta. Así lo revelan los últimos cables que salieron a la luz recientemente en el sitio oficial de Wikileaks.

El domingo 29 de junio de 1974, la embajada de EE.UU. en Quito envió un cable cifrado con el número 1974QUITO04331_b al Departamento de Estado, en el que muestra su aprobación para que Televisora Nacional (Ecuavisa) reciba un crédito por USD 184.200 del Eximbank, argumentando que no existen razones políticas o de otro tipo para se niegue la petición. Estas razones las explicitó en el cable 1974STATE130899_b, emitido 10 días antes.

El garante de la operación era diario El Comercio (actualmente Grupo El Comercio), en aquel tiempo, propietario mayoritario de Televisora Nacional. Lo curioso es que el cable asegura que el mánager de Televisora Nacional, Leonardo Ponce, “informó a la Embajada que los equipos están siendo comprados para proveer a la compañía de televisión a color permanente”.

¿Qué intereses impulsan a un medio de comunicación privado a “informar” a la embajada de EE.UU. sobre la compra de un equipo para modernizar el canal? La respuesta está en aquellos cables, donde afirman al respecto del crédito: “Garante, El Comercio C.A., es el propietario mayoritario de Televisora Nacional. Ambas compañías tienen solidez financiera yestán en buenos términos con el actual gobierno”.

El actual gobierno, en ese entonces, era la dictadura militar liderada por el general Guillermo Rodríguez Lara, más conocido como “Bombita”.

La embajada estadounidense estaba al tanto de que el equipo usado por Ecuavisa era rentado de la empresa Singer y esta delegación diplomática aprobó el plan de Ecuavisa para que la adquisición se realice en dos fases: la primera compra por USD 90.000 y la segunda, para finales de 1974, por USD 100.000.

En esos cables, el gobierno de los EE.UU. pide asesorar a la embajada si tiene conocimiento o comentarios relativos a esta venta y si no percibe razones políticas o de otro tipo para que Eximbank no considerara la petición.

Loas y aplausos para Teleamazonas a cambio de fidelidad a los intereses de la embajada de EE.UU.

El 23 de junio de 1974, la diplomacia estadounidense en Quito emite un cable (1974QUITO00489_b) en el que el Secretario Adjunto felicita a Teleamazonas por su primera transmisión a color (el canal fue fundado el 22 de febrero de ese mismo año). En ese cable, la embajada reconoce al propietario del canal, Antonio Granda Centeno (+), como un importante líder y hombre de negocios amigo de los Estados Unidos, que invirtió más de un millón de dólares en la operación.

“Una singular circunstancia es esta, que me permite, en calidad de Secretario Adjunto de Estado de los 
Estados Unidos para Asuntos Interamericanos, de enviar un saludo a los ecuatorianos todos, a través de un medio, cuyo poder es mundialmente reconocido: la televisión”.

Este poder –reconocido por el diplomático- estará al servicio de “los ideales democráticos, que son comunes a todos nuestros pueblos hermanos: paz, libertad, trabajo y ayuda mutua para el progreso”. América Latina aún recuerda lo que el discurso del progreso hizo en los años setenta, cuando las dictaduras se tomaron el continente.

* Autor: Santiago Aguilar @literatango

jueves, 7 de marzo de 2013

La visión distorsionada sobre la realidad en Ecuador se difunde en América Latina y el mundo sin beneficio de inventario

Las noticias que se difunden en América Latina y el mundo sobre Ecuador se sustentan, como fuente primaria (de origen), de los diarios nacionales que -en su mayoría- son propiedad de empresarios que mantienen una postura de oposición y ataque permanente contra el gobierno del presidente Rafael Correa.

Lo que parecería ser una práctica periodística común y corriente, en realidad es una acción coordinada para debilitar la reputación de los gobiernos que impulsan procesos de cambio en la región.

Juan Manuel Fonrouge, presidente de la Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias (ULAN), sostuvo que existe una metodología idéntica, una correlación entre los medios de la región que tradicionalmente defienden proyectos políticos-elitistas.

Existen varios ejemplos de esta “unidad” de criterio. Uno de ellos es la demanda planteada por el presidente Rafael Correa contra tres directivos y el ex jefe de Opinión de diario El Universo por injurias, un delito tipificado en el Código Penal ecuatoriano y al que recurren miles de ciudadanos cuando ven afectada su honra.

Los diarios de América Latina dieron por cierto todas (sin exageración) las versiones publicadas por diario El Universo (parte interesada) sobre supuestas injerencias del presidente Correa en el sistema de justicia para torcer el fallo a su favor.

Diarios como The Washington Post, The New York Times, Fohla de Sao Paulo, El Tiempo de Bogotá, Le Soir de Bélgica o El País de España, dedicaron editoriales y artículos de opinión para analizar el fallo, condenatorio, al que calificaron como atentatorio a la libertad de expresión y a la independencia judicial.

Los citados medios y muchos otros miembros del Grupo de Diarios de América (GDA) implementaron una “cruzada de solidaridad” hacia la empresa ecuatoriana, propiedad de los hermanos César, Carlos y Nicolás Pérez.

La “cruzada” fue toda una arremetida mediática, lo que en Ecuador se conoce como “periodicazos” en los que no se ahorraron epítetos y calificativos contra el mandatario elegido legítimamente en las urnas, en noviembre de 2006.

“Tirano”, “dictador”, “autoritario”, que “abusa del poder”, que ejecuta una “implacable campaña contra la libertad de expresión”, que también incluye “acosar a sus críticos y forzar al cierre de televisoras independientes”, que “le ha declarado la guerra a la prensa del mundo”, que ha infligido un “serio daño a la vida democrática” al “perseguir judicialmente y lograr un castigo contra el diario que publicó críticas a su gestión”.

Las “criticas” a la gestión no eran tales; en realidad se trataba de la acusación por un crimen de lesa humanidad contra el presidente Correa, lanzada alegremente por Emilio Palacio, quien fungía como jefe de Opinión del rotativo.

Los "prestigiosos diarios", sin embargo olvidaron o pasaron por alto los principios establecidos en los códigos deontológicos de la profesión: respeto a la verdad, diferenciar con claridad entre información y opinión, respeto a la presunción de inocencia y enfrentar las versiones sobre un hecho.

Otro ejemplo más reciente fue la tergiversación sobre el cierre de varias radioemisoras, medida establecida por la Superintendencia de Telecomunicaciones y basada en la ley de Radio y Televisión.

“Correa pone a la prensa contra la pared”, publicó diario El País, de España -el 11 de julio de este año-, en base a comentarios disfrazados de información, firmados por Paúl Mena Erazo, corresponsal del medio en Ecuador. El titular precedía a una reseña de cómo el Gobierno cerró una veintena de radios y cadenas de televisión en “una batalla contra la prensa en la que los periódicos fueron las primeras víctimas”.

La objetividad de Mena está en duda pues, además de colaborar con diario El País y con la BBC, es parte del Foro de Periodistas, organización gremial contraria al régimen, y de Fundamedios, ONG financiada por la USAID, cuyo director, César Ricaurte, participa activamente como político al punto que ha asegurado que es posible vencer a Rafael Correa en las urnas.
 
A nivel local, las acciones coordinadas se han hecho visibles a través de campañas mediáticas como alertando sobre supuestas amenazas contra la libertad de expresión o de una línea editorial similar en los medios predominantes.

Un ejemplo de esto: el 26 de agosto de 2011, Diego Cornejo, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (Aedep) enviaba un email a los editores de los diarios agremiados con instrucciones precisas para la publicación de un alegato rechazando la querella contra El Universo, en el caso de la demanda planteada por el mandatario.

Cornejo ordenaba a los medios de la Aedep embargar la información hasta determinada hora y luego publicar coordinadamente: “Esta información debe ser embargada hasta la hora de la presentación formal, es decir, a las 15:30 de esta día viernes 26 de agosto de 2011, en que concurriremos a la Corte Provincial  de Guayas, el director ejecutivo de la AEDEP, Diego Cornejo Menacho, y uno de los abogados de la Asociación,  el doctor Juan Francisco Guerrero.
 
Solicitamos comedidamente que dispongan el registro de la presentación del alegato en sus medios y la difusión del contenido de nuestra alegación, de inmediato, antes de la audiencia de juzgamiento convocada para el próximo martes 30.

Artículo publicado el 07/30/2012 en www.andes.info.ec